Marruecos es el país no europeo más cercano a España y uno de los pocos donde en una semana se pasa de una medina medieval a las dunas del Sáhara. Estas son las razones para ir.
El Sáhara es el de verdad
Las dunas del Erg Chebbi no son un decorado para turistas: son el arranque del desierto real y se duerme en medio, en campamentos con baño privado. El silencio de la noche sahariana es lo primero que menciona la gente al volver.

Cuatro ciudades imperiales en un solo país
Marrakech, Fez, Mequinez y Rabat han sido capital y cada una cuenta una etapa distinta de la historia marroquí. Fez conserva la medina medieval mejor preservada del mundo árabe.
Tres cordilleras
Rif, Medio Atlas y Alto Atlas, con el Toubkal a 4.167 metros, la cima más alta del norte de África. Aun sin hacer senderismo, el puerto de Tizi n’Tichka es una de las carreteras panorámicas más bonitas que recorrerá.

Dos costas distintas
El Atlántico es ventoso y vivo — Essaouira, Asilah, Agadir — mientras que el Mediterráneo del norte es más tranquilo y más verde. Son dos Marruecos distintos a pocas horas uno del otro.

Una cocina que aguanta cualquier comparación
Tayín, cuscús de los viernes, pastela, pescado a la brasa en el puerto de Essaouira, pan hecho cada mañana. Y el té a la menta, que no es un tópico sino un rito social muy concreto.
Zocos que siguen siendo de verdad
En los zocos de Fez y Marrakech se trabaja: curtiduría, latón, madera de cedro, tejido. No es una feria de artesanía reconstruida, es donde la ciudad compra sus cosas.

Kasbahs y ksar de adobe
Ait Ben Haddou es Patrimonio de la Humanidad, pero todo el valle del Draa y la ruta de las mil kasbahs están salpicados de arquitectura de tierra que el cine internacional lleva décadas usando.
La hospitalidad no es un servicio, es una norma
La invitación al té no es una técnica de venta: es una convención social arraigada. También es la razón por la que muchos viajeros se sienten cómodos aquí antes de lo que esperaban.
Cuesta menos de lo que cree
Vuelos cortos, riads a precios razonables, comida barata y buena. La partida principal sigue siendo el transporte interno, que es además lo que determina la calidad del viaje.
Está cerca, y se llega en pocas horas
Poco más de dos horas de vuelo desde España, sin cambio horario relevante, y un país completamente distinto nada más aterrizar. Pocos destinos ofrecen esta relación entre distancia y cambio de escenario.
Preguntas frecuentes
Poco más de dos horas hasta Marrakech, con vuelos directos desde los principales aeropuertos españoles.
Sí. Los niños son bienvenidos en todas partes y los tours privados permiten ajustar los tiempos de conducción y las paradas.
En el norte, bastante. En el resto del país se habla árabe y amazigh, el francés está muy extendido y el inglés es común en el turismo. Podemos asignar guías de habla hispana.
Julio y agosto en el interior, donde se superan con frecuencia los 40 grados. En la costa el calor es mucho más llevadero.
No. Basta con tener al día las vacunas habituales; para casos concretos, consulte con su médico.
